Es la encarnación de una poderosa deidad que apareció en Joneakistán. Aterrizó allí con la forma de una hermosa y atractiva elfa vestida con una túnica.
Tras demostrar sus poderes de baneo/destierro sobre Neiko, Jonarano le ofreció cobijo en el castillo, donde suele pasear tranquilamente.
Normalmente se muestra tranquila y amable, pero cuando alguien la molesta no duda en lanzar su conjuro de destierro y lo teletransporta muy, muy lejos.